LOS MIYASI EN EL RECUERDO
Esta historia comienza allá por el año 1997. ¿El lugar? Los Toldos ¿dónde sino?. Sus calles recorridas por autos comunes, motos, bicis y algún que otro sulky se vieron de pronto transitadas por varios autos de última generación y de la afamada marca Mercedes Benz y en ellos, ocho personajes vestidos con muy buenas ropas, traje negro, lentes oscuros y con celulares permanentemente en sus manos (hablo del año 97 donde los celulares todavía no eran el boom).
Según los medios escritos, orales y televisivos, cuentan que la historia comenzó de esta manera: E. N. se habría enamorado de una señorita que vivía en Bs. As. pero que en realidad era de una conocida familia de Los Toldos.
El le realizaba regalos muy importantes a ella, haciendo ostentación de una posición económica muy acomodada.
Un dia y por alguna razón, este noviazgo se rompió y la señorita y su madre regresaron a Los Toldos y a partir de ese momento es que llegaron al pueblo estos señores de muy buen vestir y en autos realmente muy importantes.
A esta altura del relato y como dueño de Radio Fenix puedo poner una anécdota real sucedida en la emisora.
A las 11 de la mañana de un día cualquiera, alguien golpeó la puerta de mi casa ubicada en Urquiza 708, abrí la puerta y dos personas correctamente vestidas, con traje negro, camisa blanca y celular en sus manos y con un perfume muy especial, me saludaron respetuosamente y me comentaron que deseaban grabar una publicidad, con una voz que escucharon y que les pareció la mejor de Los Toldos.
Me mostraron un texto donde pude leer Miyasi Division Car y algo con respecto a automotores, dejaron sobre la mesa unos CD y comenzamos a tratar el precio de la publicidad. De la charla se desprendió que solo querian la grabación y que la misma sería pasada en otro medio, escuchado esto les comenté que nuestras voces solo salían por nuestra radio y en ese momento uno de ellos sacó de sus bolsillos un importante fajo de billetes nacionales y dolares y me dijo que pusiera el precio que quisiera al trabajo.
Demás esta decir que los acompañé hasta la puerta de calle y sin saludar se subieron al negro Mercedes Benz y partieron raudamente.
Estos personajes se instalaron en Los Toldos, alquilaron una casa y comenzaron a realizar una serie de actos que llamaron la atención de todos los habitantes de la ciudad.
Trajeron mano de obra de afuera, supuestamente de nacionalidad boliviana, todos vestidos con ropa inmaculadamente blanca y en una esquina frente a la estación de ferrocarril, donde era anteriormente un restaurant (casualmente de la misma familia de la ex novia de E. N.), comenzaron a hacer una gran cantidad de arreglos, derribando paredes, rehaciéndolas y volviendo a derribarlas, extrayendo tierra como para hacer un subsuelo, que luego rellenaron con tierra que supuestamente traían de otra ciudad porque era mejor y como esto, otro tanto de cosas rarísimas.
A esta altura de los acontecimientos, muchos comenzaron a preocuparse y otros a sacar provecho de tal situación, mientras algunos veían con malos ojos que los Miyasi fotografiaran a chicos y grandes, otros prestaban sus medios, (radiales y escritos) para engordar sus arcas.
Los Miyasi llenaron páginas de un periódico local con publicidades y frases hirientes para algunas personas, frases que se repetían escritas sobre las blancas paredes de la construccion antes mencionada y que mucha gente iba a mirar los miércoles a la hora de la llegada del tren de Bs. As. Tambien horas de programacion de radio para hacer sorteos con regalos muy valiosos, con solo mandar un papelito con el nombre.
Con esto de los sorteos ocurrió una cosa muy graciosa: los Miyasi sortearon un automovil Mercedes Benz que ganó un empleado que trabajaba en una ferretería a la vuelta de mi casa y lo cómico era que a la hora de abrir las puertas de la ferretería, llegaba el dueño del comercio en un R12 bastante maltrecho y el empleado bajaba de un Mercedes Benz 0 Km.
Otra de las anécdotas y ya no tan risueña fué que para una fiesta organizada en un club de la ciudad por un Jardin de Infantes para su aniversario, (y digo no tan risueña porque mucho se hablaba que los Miyasi fotografiaban a los chicos a la salida de las escuelas) las maestras deslumbradas por ellos y su dinero, arribaron a la fiesta en una gran limusina blanca propiedad de E. N.
Mucha gente se vio favorecida por estos polémicos personajes, les pagaron los recibos de la luz, el alquiler de la casa o facturas de la farmacia, otros no tanto ya que dejaron algun lugar que alquilaban en muy malas condiciones.
Se comentaba que la ex novia de E. N. era seguida por los Miyasi a cualquier lugar que fuera, en Los Toldos o en ciudades vecinas.
Todo esto atrajo la atención de los medios escritos, orales y televisivos de capital federal y todos fuimos comentaristas de estos medios, (personalmente colaboré con algunas fotos para diarios de capital y de otras ciudades.).

Y de diarios como Clarin, La Prensa y La Nación extraje partes de sus notas para volcalas en este recuerdo del paso de Los Miyasi por Los Toldos.
Clarín - Edición Lunes 09.02.1998
-Un misterioso grupo altera la vida de un pequeño pueblo bonaerense LOS TOLDOS
Dicen ser de una empresa llamada Miyasi
• Andan en autos lujosos
• Hacen regalos fabulosos a la gente
• Dejan propinas de 200 pesos en los bares
• Y fotografían a los pobladores
• El pueblo, donde nació Eva Perón, tiene sólo 10 mil habitantes

GABRIEL RECHES. Los Toldos. Enviado especial
Hace un año un grupo de ocho forasteros llegó a Los Toldos. Bajaron de cuatro Mercedes Benz, ostentando fajos de billetes y con valiosos regalos para repartir entre la gente del pueblo.
Pero la historia de la extraña firma Miyasi y su penetración en la vida cotidiana de esta comunidad están llenas de misterios que ahora investiga el fiscal federal de Junín, Eduardo Vara.Los Toldos, el pequeño pueblo bonaerense, donde nació Eva Perón, tiene 10 mil habitantes y está a 300 kilómetros al noroeste de la Capital Federal.
El grupo llegó allí en marzo de 1997. Vestían trajes oscuros y camisas blancas. Dijeron que pertenecían a la firma Miyasi y que tenían la intención de instalar una concesionaria de autos importados, que aún no funciona.
Después comenzaron a repartir dinero y bienes sin pedir nada a cambio. Fotografiaban a los beneficiados y no se dejaban fotografiar.
Casi todo lo demás es interrogantes. Como los que un día expuso en una carta Rosa Goicochea, una lectora del diario local La Hora: Que está pasando? ¿Qué de tan bueno o qué de tan malo? ¿Por qué no hay claridad y transparencia en actividades que a ojos vistas denota un poderío económico y contrasta dolorosamente con la humildad de nuestro pueblo?.
La historia entre esta comunidad y la firma Miyasi comenzó en un shopping de San isidro, según cuentan los allegados a Silvana Alonzo, una de las principales protagonistas de esta historia.Silvana nació en Los Toldos pero tenía junto a su madre, Josefina Bilotta, un local de toallas y sábanas en el shopping.
Según las fuentes, un día entró al comercio un hombre correcto y muy elegante. Era de piel morena y pelo negro, llevaba un teléfono celular, vestía traje negro y camisa blanca. Decía llamarse Edgardo Nogales y usaba un perfume muy particular. Ese día compró quince toallas.Durante los días siguientes el negocio de Silvana y su madre fue constantemente visitado por este hombre tan gentil, que siempre se llevaba toallas de a decenas.Pronto, Nogales comenzó a regalarles relojes de oro -de a cuatro por vez-, ramos de rosas de Amsterdam y hasta un saxo bañado en oro industrial.
Al poco tiempo Nogales y Silvana eran novios.Quienes conocen bien a Silvana cuentan que, deslumbrada, ella no advirtió algunas actitudes llamativas de Nogales:Al preguntarle el origen de tanto dinero, él le habría dicho que era biólogo molecular y que, como conocía una cura contra el sida, una firma suiza le enviaba medio millón de dólares al mes para que no revelara su secreto.Nogales visitaba a Silvana en un auto con chofer. Pero fragmentaba su vuelta en tres recorridos en taxi, por precaución.
Decía que había estudiado los misterios de la cábala. Vivía con extrañas piedras en los bolsillos y tiraba oro en polvo en los pocillos de café. Se comunicaba asiduamente con el guerrero o el rabino y repartía libros del Philip Berg, un rabino especialista en cábala y hermética.
Pero Silvana dejó de quererlo, se volvió a Los Toldos y se puso de novia con Horacio Vila, un médico del lugar. Familiares de Silvana juran que un día llegó el mensaje de Nogales: Voy a hacer que se sienta presa en su pueblo. Poco después llegaron los hombres en Mercedes Benz.El motivo del nombre Miyasi sería el gusto de Nogales por el perfume Issey Miyake. Todos los empleados e integrantes de la firma lo llevan puesto.La constitución de la empresa Miyasi está fechada en setiembre de 1997, 6 meses después de que llegaran los visitantes al pueblo. Nogales figura como directivo.Pero en Los Toldos muchos quieren a los Miyasi. De un año a esta parte la firma regaló desde un Mercedes Benz hasta 50 entradas preferenciales para un recital de Luis Miguel, o dos viajes a Francia canjeables por dinero.Cartas con pedidos: Estimado Miyasi, comenzaba la carta de Santiago, un chico de 10 años que juega al básquet en Los Toldos. Santiago, como muchos otros habitantes, pidió su deseo por escrito y a los pocos meses estaba hecho realidad: todo el equipo tenía ropa nueva. Durante la entrega, como siempre, fotografiaron a los beneficiados.Los Miyasi dejaban enormes propinas en los bares. Un mozo recuerda haber recibido 200 pesos, después de servirles un jugo de naranja que no tomaron. También, aseguran los familiares de Silvana, se encargaron de seguir a su nuevo novio en sus viajes profesionales a Junín.Además, habrían regalado un equipo ultramoderno a la FM Eclipse. Allí hoy tienen su propio programa llamado Las mil horas de Miyasi en el que sortean dos mil pesos, además de perfumes y ropa de marcas prestigiosas y muy caras.También diariamente tienen dos páginas de publicidad en el diario Impacto, en las que pueden leerse frases como: Miyasi, el garante de los grandes hechos.¿Que tiene de malo que un hombre de dinero quiera ser bueno con los pobres?, preguntó a Clarín Julio González, el representante de Miyasi en Los Toldos.Entretanto la concesionaria de autos sigue sin funcionar. Levantaron y tiraron varias veces la misma pared. Hoy, aseguran los vecinos, todos los días los obreros pintan el frente de blanco, mientras esperan traer de afuera un cargamento de lo que ellos llaman tierra positiva. ------------------------------------------------------

LA NACION
Los Toldos, el reino de la caridad
Varios vecinos contaron cómo, con sólo pedirlo, una firma les alivia penurias económicas, pero hay graves denuncias
Viernes 6 de febrero de 1998 | Publicado en edición impresa
LOS TOLDOS.- "Miyasi, Miyasi, Miyasi", se escucha en esquinas, plazas y bares. Y no es un coro de japoneses, sino el constante resonar del nombre de la firma que ha revolucionado a esta ciudad de 10 mil habitantes, con su sospechosa prodigalidad. Los Miyasi, tal como los llaman, han sumido a estos pagos en un encantamiento cuya poción se basa simplemente en el color del dinero. Aunque muchos han escapado del hechizo, otros se han entregado de lleno. Es que con sólo mandar una carta con su nombre y su pedido, el deseo se hace realidad. Y así lo han hecho muchos a los que nada les importa quiénes son estos generosos señores, ni de dónde sale la plata. "Mi hermano y yo mandamos una carta a Miyasi pidiendo que nos pagaran un mes de alquiler y la cuenta de la luz de nuestra casa", contó Daniel Hernández, un simpático lugareño. Y dicho y hecho. Unos días después llegó la plata en un sobre. Lo mismo le ocurrió a otros, según relató Oscar Figueroa: "Yo fui a un recital gratuito que les costó, dicen, como 70 mil pesos y a algunas chicas les pagaron la fiesta de 15". "Y ahora -afirmó Raúl Acosta- dicen que van a regalar una Ferrari." Dos posibilidades Dos versiones recorren las tranquilas calles de Los Toldos, a 310 kilómetros de la Capital: la primera habla de un misterioso benefactor sin rostro que mediante una empresa regala plata, autos y viajes a tontas y a locas sin exigir más a cambio que una fotografía. No deja huellas de su donación y anda en negocios espurios. La otra cuenta una romántica epopeya en la que un hombre, Edgardo Nogales, se enamora de una linda chica de esta ciudad, Silvana Alonso, con quien sale durante diez meses y luego rompen porque la joven vuelve a Los Toldos por un doctor del pueblo, Horacio Vila. El despechado novio le demuestra su amor y su ánimo de reconciliación instalando su empresa, Miyasi Internacional SA, y haciendo beneficencia en la pequeña localidad. Las dos tienen mucho de cierto, salvo que la novelita rosa se ha tornado de golpe negra y la joven y su madre dicen haber sido estafadas por el galán. La caridad bien entendida... Luego de regalar autos, hacer donaciones, gastar miles de pesos para promocionar un producto que no existe o sortear pasajes a París, los empleados del misterioso benefactor viven en una casita con techo de chapa en la calle Uruguay 95, de esta ciudad. "Es que no nos gusta hacer ostentación", se excusó Julio González, cara visible de Miyasi en Los Toldos. El mismo que supo pasearse por el pueblo en una limusina blanca, ir a la cabeza de una flota de seis Mercedes Benz, dejar propinas muy superiores al precio de lo consumido o pagar 2000 pesos por un alquiler de 800, sólo porque lo consideraba barato. El mismo que asegura no conocer al dueño de la empresa para la que trabaja, pero que pone en duda que la central se encuentre en avenida Libertador 7304, piso 12 "B" y que Nogales sea el dueño de Miyasi. "Eso es lo que dicen los periodistas. Yo no estaría tan seguro", dijo. Pero "eso" no es lo que dicen los periodistas sino lo que figura en la escritura 257 del Colegio de Escribanos de Capital, acta de constitución de la sociedad, firmada por Nogales, el 25 de agosto último. El mismo que dice que Miyasi tiene muchos negocios y se niega a contestar cuáles, al igual que cuánto dinero han donado, de qué viven y que para aclarar esta cuestión da la dirección del abogado de la empresa, un tal Roberto Loiders, que tiene su oficina en Callao 449, capital. Un desconocido para los encargados del edificio. El mismo que se excusa de seguir hablando para ir a pasar una publicidad de Miyasi Division Car, que transmiten desde hace más de un año, aunque el local donde se instalará la concesionaria es hoy sólo una masa de escombros.

Misterioso hechicero
LOS TOLDOS.- Josefina Bilotta está desesperada. Noche tras noche llora en silencio recordando cómo fue estafada por el benefactor sin rostro para los lugareños y con un rostro que ella nunca podrá olvidar. Josefina es la madre de Silvana Alonso, la ex novia del dueño de Miyasi, Edgardo Nogales, quien, luego de llenarla de extravagantes lujos, la puso de patitas en la calle sin sus pertenencias, sus documentos, su pasaporte y su libreta de matrimonio. Hasta el momento no quiso hablar, aunque radicó una denuncia contra Nogales en Junín. Pero ya no soporta más ver cómo los empleados de Miyasi acosan a su hija, la persiguen sacándole fotos y se presentan como los grandes benefactores de esta ciudad. "Nos conocimos en 1994. Silvana y yo trabajábamos en un negocio del Unicenter Shopping de Buenos Aires", recuerda. En 1996, con 22 años, Silvana empezó a salir con Nogales. Fue un noviazgo lleno de rarezas. Las mandaba al teatro y compraba los asientos que rodeaban los de Silvana y su madre o pagaba todos los pasajes del ómnibus que las traía a Los Toldos. Por aquel entonces, Edgardo y Silvana planeaban crear una firma para vender ropa de bebe, que se convirtió en Miyasi. Un día, él mandó a Josefina a Londres para que tuviera una reunión con los representantes de Mc Laren. Sólo hubo una recomendación: "La valija no vuelve". Y así lo hizo Josefina. "Después ella lo dejó por un médico. Edgardo compró un local que pertenecía a mis hermanos y a mí. A ellos les pagó su parte, pero a mí no", dijo. Nogales se quedó con todos sus documentos y comenzó una persecución a Silvana y a su nuevo novio. Josefina, hasta hoy, no tiene consuelo. Un nombre sin rostro Encontrar a algún representante de Miyasi Internacional S.A. fue, al menos ayer, una misión imposible. Según el capataz, Julio González, la dirección central de la compañía Miyasi es avenida Libertador 7304, piso 12, departamento "B", en la Capital. En el 4º "E" del mismo edificio habitaría el presidente de la compañía, Héctor Javier Arraigada, dueño de 400 acciones. Ayer, cuando un cronista de La Nacion acudió al lugar se encontró con que nadie contesta en ninguno de los dos departamentos. Consultado el encargado no supo decir si allí vivía Edgardo Nogales ni Arraigada. González también dijo que el representante legal de Miyasi se llama Roberto Loiders y tiene su estudio en Callao 449. En ese edificio, el encargado aseguró: "Acá no hay ningún Loiders. Nunca escuché ese apellido".

Clarín- Edición Jueves 12.02.1998 -
EL CASO DE LA EMPRESA QUE HACE REGALOS EN LOS TOLDOS
La Legislatura bonaerense también investiga a Miyasi
Ya los investigaba la jueza federal de Junín
• Ahora varios legisladores quieren saber de dónde obtienen sus fondos
• Oficialistas y opositores coinciden en que las actitudes de la empresa son demasiado sospechosas

La Plata. Corresponsal
Mientras la justicia federal de Junín investiga la aparición de la empresa Miyasi S.A. en la localidad de Los Toldos, el caso de los regalos misteriosos llegó a la Legislatura provincial. El justicialismo y la oposición coinciden en que las actitudes de los empresarios son demasiado sospechosas e intentan que el gobierno aclare la situación legal e impositiva de la firma.El legislador del PJ Patricio Antonio García presentó un pedido de informes para conocer detalles acerca de la creación y el funcionamiento de una empresa que deslumbra a los habitantes de esa localidad del centro bonaerense por sus excentricidades. Según el escrito, los responsables de Miyasi inscribieron acciones por 12 pesos mientras se movilizaban en vehículos de casi medio millón de dólares. Ese punto es uno de los que cuestiona el senador de Ameghino, un pueblo cercano a Los Toldos.Hace un año Edgardo Nogales, el misterioso responsable de Miyasi, llegó a esta ciudad de menos de 15 mil habitantes siguiendo a una novia que había conocido en Buenos Aires. El empresario habría conquistado a Silvana Alonzo, la chica en cuestión, con una técnica que intentó repetir en Los Toldos: valiosos regalos y generosas ofertas.El primer compromiso de Nogales fue construir una lujosa concesionaria de automóviles importados. Para eso, alquiló un local en el que comenzaron a realizarse refacciones que parecen interminables.Al mismo tiempo, avisos publicitarios de la enigmática empresa invadieron el pueblo. El sonido no se ve, se siente. El estilo... Miyasi, se siente se convirtió en el lema de todos los integrantes de la firma. Un particular estilo de vida identifica a quienes forman parte del proyecto. Se visten con la misma ropa, no toman alcohol y no se relacionan con mujeres.Para el diputado del Frepaso Oscar Laborde es necesario investigar si hay algo extraño detrás de Miyasi. Hay situaciones irregulares que se tienen que aclarar, explicó a Clarín el legislador. Además, desde la banca opositora reclamaron al gobierno respuestas sobre la posible intervención de organismos de control en la habilitación de la firma comercial. Miyasi comenzó a funcionar cuatro meses antes de tener la autorización correspondiente.Reyes MagosHasta ayer, en el Poder Ejecutivo provincial el caso no provocó repercusiones. Pero, para los habitantes de Los Toldos los extraños visitantes se convirtieron en una especie de Reyes Magos.Miyasi no se va gritaban frente a los funcionarios judiciales que intentan encontrar a alguno de los directivos para que responda en la causa que inició la jueza de Junín Teresa Crosetti. Los investigadores evalúan la hipótesis de que los millonarios estén vinculados con la droga.El respaldo de los habitantes de Los Toldos a Miyasi tiene una explicación. En un año, la firma regaló desde un Mercedes Benz hasta 50 entradas preferenciales para los recitales de Luis Miguel en Buenos Aires. Consultado por Clarín su responsable en Los Toldos, Julio González, dio pocas explicaciones.También el diputado de la UCR Gustavo Ferrari anunció que pedirá informes al gobierno sobre el caso. El legislador sospecha sobre la legitimidad de la empresa: Nadie es tan generoso como para regalar miles de dólares sin pedir nada a cambio, explicó el legislador de Junín.

LA NACION
Lunes 29 de junio de 1998 - Publicado en edición impresa
A ocho meses de la investigación de la misteriosa firma benefactora de Los Toldos
La justicia federal todavía no tiene en claro qué pasó en Miyasi
Aún no hay elementos suficientes para citar al dueño de la extraña empresa
LOS TOLDOS.- Un año y medio ha pasado ya desde que los Miyasi llegaron aquí presentándose como benefactores, ocho meses desde que la justicia federal los empezó a investigar por presunta evasión a la ley de estupefacientes y cuatro desde que el asunto trascendió el pueblo. Pese a ello, esta empresa y su dueño continúan hoy siendo un interrogante. "Hasta el momento no se han encontrado elementos delictivos como para llamar a Edgardo Nogales, el dueño de Miyasi, a declarar", aseguraron fuentes cercanas al juzgado federal de Junín, donde el fiscal Eduardo Varas encabeza la investigación. De aquel grupo que se instaló en una casa con techos de chapa de Los Toldos, que regaló un Mercedes- Benz, que sorteó dos viajes a París y 50 entradas para un recital de Luis Miguel, sólo quedan unos pocos. Esos mismos que prometieron, tal como recordó el intendente local, Juan Carlos Bartoletti, "obras de acción social en beneficio de los necesitados y enviar a varios chicos a Inglaterra para mejorar su formación" están desapareciendo en forma solapada. Que dé la cara Perfil bajo o el rabo entre las piernas. Eso es lo que ocupa las discusiones de los vecinos, a los que ya no les cae en gracia tener un benefactor al que no le conocen la cara, del que mucho se dice y poco se sabe a ciencia cierta. "Si este señor quiere hacer regalos e instalar una empresa aquí, ¿por qué no se presenta de una buena vez en sociedad?", se preguntó Hugo Avendaño. Y agregó: "Yo no sé si es porque los investigan o se cansaron, pero muchos de ellos ya se fueron. No sacan más publicidades en los diarios ni en la radio, ni se los ve por la calle". Si bien es cierto que la empresa que dice querer instalar una representación para la venta de autos Mc Laren en un pueblo de 10.000 habitantes, situado a 310 kilómetros de la Capital, no tiene ninguna actividad comercial en su haber, también lo es que pagan sus impuestos y mantienen su documentación en regla. Así lo aseguraron las fuentes consultadas, a quienes comienza a inquietarles que, pese a contar con la colaboración de la Dirección General Impositiva (DGI), la Policía Federal y alguna que otra incursión de los Servicios de Inteligencia del Estado (SIDE), no se logre tener a Nogales frente a frente. "No podemos preguntarle a una persona por qué gasta plata y de dónde la saca -aseguraron- en la medida en que no haya ningún delito." Pese a ello, la investigación continúa, aunque con algunos inconvenientes. El principal se centra en que el juzgado federal de Junín está acéfalo. Ya son tres las manos por las que ha pasado la causa iniciada en octubre último: las de la doctora María Teresa Crosetti, que asumió la titularidad del juzgado por un tiempo y ahora ha vuelto a su función de defensora, y los jueces federales subrogantes de Lomas de Zamora, Jorge Ferreira Pella y Alberto Santa Marina, quienes actualmente están a cargo. "No es fácil trabajar así", se lamentaron desde el juzgado. El revuelo en Los Toldos también llamó la atención de la Legislatura bonaerense. Esta elevó cuatro meses atrás un pedido de informes acerca de las actividades de la empresa, y a la fecha no ha recibido respuesta, tal como lo aseguró Patricio García, senador justicialista por la provincia. Los Miyasi llegaron aquí a fines de 1996. Fueron tras los pasos de Silvana Alonso, de 24 años, una joven que novió con el accionista mayoritario de la empresa, Edgardo Nogales, de 35, y a quien dejó por un ginecólogo de su pueblo, Horacio Vila. "Nogales no se resignaba. Me decía que tenía que convencer a Silvana de que volviera con él -recuerda Josefina Bilotta, madre de la chica-. Por aquel entonces yo todavía vivía en Buenos Aires, en un departamento en la avenida del Libertador (Nº 7304, piso 12) que él nos había puesto." La concesionaria Miyasi División Car, rama de Miyasi Internacional S.A., fue creada el año último para satisfacer los requerimientos del intendente, que exigía un acta de constitución para aprobar los planos del local. "Averiguamos que la empresa no existía en ningún otro punto del país, no tenía sucursal ni nada que se le parezca", aseguró Bartoletti El 25 de agosto último se firmó la escritura que creó la sociedad de Edgardo Rubén Nogales, Héctor Javier Arriagada, de 27, Carlos José Roberto Perdiguero, de 31, y Javier Leopoldo Martínez de León, de 31. Con un capital de 12.000 pesos, 10.800 de los cuales fueron aportados por Nogales, quedó conformada la empresa Miyasi Internacional S.A. Sorteos de autos lujosos Unos pocos días después estaban sorteando un auto Mercedes-Benz valuado en 60.000 pesos, tal como recordó Marina De Gracia, de 62 años. Una vez que ya todos hablaban de las limusinas, de las abultadas propinas, de las donaciones a cooperadoras escolares, se dedicaron a regalar remeras por la radio y pagar una que otra cuenta de gas de algún vecino. Esto, quizá, pasaría inadvertido en una ciudad más grande, pero no en Los Toldos, acostumbrados a las gauchadas entre vecinos, al mate entre chisme y chisme, a la siesta, a las caras conocidas... "Nunca vimos a Nogales, dicen que alguna vez estuvo por acá -dijo Pedro Martínez-. Pero sólo lo conocen la chica que salió con él y su madre. Igual ya no hacen los regalos que hacían antes. En realidad, ya no regalan nada." De los Miyasi, afirman hoy en Los Toldos, solamente han quedado aires de divinidad y de varias promesas incumplidas. Tal como afirma Martínez, parece que están por poner pies en polvorosa y dejan todo a medio terminar. Sigue en veremos el pequeño local que sueña con ser una concesionaria, pero que hasta el momento es sólo una impecable fachada que puede con la tentación de los amantes del graffiti. Es que, asegura una vecina, nadie se anima a pintarrajear la pared. Allí quedó también, derruida, la casa de Daniela Tresols. Esta señora que les alquiló su vivienda todavía no entiende cómo autorizó unas "reformas" y los Miyasi le tiraron la edificación abajo. "Sólo quedó la parte de adelante. Quiero que me dejen todo como estaba", dijo indignada. Lo que desespera a Tresols es que el contrato de alquiler fue firmado por David Gómez, un ex empleado de Miyasi. Ese mismo que fue despedido por noviar con una toldense y sigue esperando que le paguen lo que le adeudan. Demanda laboral de por medio, claro está. El hechizo de los Miyasi alcanzó también a los dueños del Club Social, a quienes les pagaron 2000 dólares por un alquiler de 800 y les ofrecieron refaccionar el complejo en forma gratuita. Pero la desaparición de dos pulidoras fue, esta vez, la excusa para abandonar la obra, sostuvo Avendaño. Filosofía de vida Un moderno hechicero que reverencia las piedras y los metales como dadores de vida. Nogales creó su propia filosofía, un extraño sincretismo entre la tradición judía de la Cábala y nuevas corrientes, como la new age. "Decía que era "el guerrero", como alguien importante que tenía una misión que cumplir _relató Bilotta_. También juraba que había estudiado en Jerusalén y todo giraba para él alrededor de las piedras. Me contó que tenía un cuarzo gigante que llegaba hasta el techo en su departamento y que se arrodillaba ante él cuando entraba y salía." Admirador de una novela en la que el brasileño Paulo Coelho describe la travesía de un andaluz que cruza el desierto de Egipto para encontrarse con "El Alquimista", tal el nombre del libro, el dueño de Miyasi parece haber quedado, justamente, atrapado entre la ficción y el esoterismo. "El se creía -dijo la madre de su ex novia- todas esas cosas que leía." Seducido por historias de mancias, se ocultó tras el velo de alegorías de la numerología y una seudointerpretación de la alquimia medieval. Fue guiado por una colección de libros del rabino Philips S. Berg, autodenominado cabalista y muy emparentado con la numerología. Según Bilotta, Nogales cree firmemente en la reencarnación, dice que nueve son nuestras vidas y asegura que anteriormente fue mago. De hecho, cuando alguien se sentía mal -afirmó-, el hombre le daba unos remedios que él mismo hacía preparar. Su obsesión es tal que no sale de su casa sin los bolsillos llenos de piedras y monedas de oro. De acuerdo con la forma en que se las oriente, se justificaba, daban energía positiva. "No tengo nada que decir, no sé nada y nunca traté con Nogales. Hablen con Roberto Leudesdorf, él es el abogado", manifiesta, desencajado, Julio González, encargado de Miyasi en Los Toldos y de los pocos que todavía andan por allí, aunque ya no más en limusina. Pero el de vocero es un cargo que no parece cautivar a Leudesdorf: "Yo sólo soy el letrado de la empresa. Estoy para encargarme de las cuestiones legales y vi una sola vez a Nogales. ¿De dónde sale la plata? Para eso hay un fiscal investigando. A mí también me gustaría saber. Esa es la pregunta del millón". Por Marta García Terán

El interés en hacer publicidad en los autos de McLaren
En la mira: los investigadores tienen ahora puesta la lupa en las negociaciones que se realizaron entre Miyasi y la conocida automotriz inglesa. Un viaje a Londres realizado el año último por Josefina Bilotta, Javier Martínez de León (socio de Miyasi) y la profesora de inglés Sandra Pascale para encontrarse con representantes de la prestigiosa compañía automotriz inglesa McLaren atrapa en estos momentos gran parte del interés de los investigadores. Es que, por un lado, la orden que Edgardo Nogales le dio a Bilotta acerca de "llevar las valijas casi vacías y no traerlas de vuelta" les resulta, al menos, bastante extraña. Y, por el otro, una negociación con la empresa británica daría la pauta de una seria intención de comenzar con las actividades de Miyasi. El encuentro efectivamente existió, aunque de serio parece que tuvo poco y nada. En diálogo telefónico desde sus oficinas en Londres, Carl Dexter, de desarrollo de negocios de la compañía McLaren, confirmó que el año último mantuvo una reunión con algunos representantes de la misteriosa Miyasi. Sin embargo, nunca llegaron a un acuerdo, porque no pudieron encontrar una empresa detrás del nombre. "En realidad, tuvimos una reunión informal y muy superficial con una señora, un supuesto empleado de la empresa y una intérprete. Me plantearon que querían publicitar su firma en los autos y vender coches de Fórmula 1 y otros modelos". A Dexter no lo convenció aquel encuentro, en el que se habló de "un hombre muy rico", dueño de una "gran empresa" a la que no pudo comprobarle ninguna actividad y con la que únicamente se podía comunicar, vía fax, que llegaba a un locutorio en alguna parte de la Argentina. "Les dije que para evaluar una propuesta tenía que conocer al dueño. Quedamos en que hablarían con su jefe y me volverían a llama días después. Pero nunca más supe de ellos." Ese fue el fin del asunto para la compañía McLaren. Sandra Pascale es la profesora de inglés que Nogales eligió para su ex novia. Aunque recuerda la reunión, no quiere hablar más del tema: "Lo que tenía que decir -aseguró-, ya se lo dije al fiscal".

NOTA: para aquellos que quieran ver estas notas, las mismas están en los archivos digitales de cada diario.
Hasta aqui todo lo ocurrido y todo lo que se supo de este grupo de personas llamados "Los Miyasi".


VOLVER