LOS JUEGOS DE MI INFANCIA
Este es un poco para que los chicos de hoy sepan cuales eran los juegos de sus abuelos allá por el año 1950 más o menos.
Viviendo en calle Tapera de Diaz, entre Urquiza y Saenz Peña (calle de tierra, por aquel entonces) recuerdo a todos los chicos del barrio jugar a la pelota con un perro de mi casa llamado Halcón, una vez que éste agarraba la pelota, era imposible sacársela y otro juego era estar en la calle en medio del arenal arrastrando algún autito o carro.
También vendíamos las revistas viejas de la casa, acomodadas en un hilo entre las plantas de la calle.
Ya más grande y yendo a la escuela, uno aprendía otros juegos: por ejemplo a los Cowboys, con una escopeta de palo de escoba o revólver, escondiéndose en zaguanes o baldíos del barrio y tirar (matar) al enemigo con balas vocales (Bang-Bang, estás muerto), o hacer contra el cordón de la vereda (en la tierra) 5 o 6 hoyos, según cuantos jugaramos al HOYO PELOTA, -¿se acuerdan?- tirábamos la pelota desde el medio de la calle y si esta caía en el hoyo de uno, tenía que agarrarla y tratar de pegarle a alguno de los jugadores que ya se habían alejado.
Era muy común jugar a la BOLITA, hacer un hoyo en la vereda o calle, y unos metros mas allá tirarla hacia él y quien se arrimaba mas al hoyo comenzaba el juego, que consistía en embocar la bolita en el hoyo y luego impactar la bolita del contrario.
Obvio, este juego contaba con distintos reglamentos: el que rompe paga; no vale quemar; todo esto debido a que algunos tenían la habilidad de tirar la bolita con mucha fuerza.
Dentro de este juego con bolitas, existía uno llamado TRIANGULO, en el cual cada jugador ponia una cierta cantidad de bolitas dentro de un triángulo dibujado en la tierra y cada jugador trataba de sacarlas de allí pegandoles con su bolita.
Ya en esta época aparecieron las figuritas con la cara de jugadores de fútbol o de personajes del cine, y no solo servían para pegarlas en un álbum, sino también para que nosotros, los chicos, jugáramos a la "tapadita" o el "arrime".
La TAPADITA consistía en hacer una marca en la pared más o menos a un metro de altura y desde allí cada jugador por turno, dejaba caer la figurita hasta que una de ellas caía encima de otra y la "tapaba", entonces éste se alzaba con todas las que había en el suelo.
El ARRIME se jugaba desde el cordón de la vereda hacia la pared, arrojando cada jugador una figurita y ganaba quien arrimaba más su figurita contra la pared.
Todos estos juegos contribuían a que nuestras rodillas vivieran percudidas y lastimadas, al igual que las puntas de los zapatos o zapatillas.
Otro de los juegos de aquella época era la carrera de autitos: se dibujaba en el suelo un cicuito y con un tiro, cada jugador empujaba su autito hasta llegar a la meta convirtiéndose en el ganador.
Es de recordar que cada uno "preparaba" su autito, rellenándolo con masilla ó masilla y plomo, todo a los efectos de prevenir los vuelcos; también se les cambiaban las ruedas originales por tapitas de goma de los frascos de penicilina o remedios parecidos y los más ozados, les poníamos entre los ejes "ballenitas" de los cuellos de camisa de papá, para hacer de suspensión.
Los bariletes era un buen pasatiempo para los chicos de aquella época, nos solíamos juntar en algún descampado a remontarlos y con una gilette o cuchillita atada a la cola tratábamos de cortar el hilo de los otros bariletes.
El yo-yo y el trompo tuvieron su época al igual que el balero.
Porsupuesto, se jugaba mucho a la pelota en cada baldío o calle de barrio, era común jugar a las escondidas o a la mancha y si jugaban chicas cambiábamos por mancha venenosa, la cual se jugaba tocándose la parte "manchada".
Ya de grandes el juego más común era tocar timbres en las casas y salir corriendo: se lo conocia como el RIN-RAJE.
Los juegos de las niñas se remitían a las muñecas, a la mamá, al doctor, a saltar la soga, la rayuela y otros.


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